martes, marzo 02, 2010

Terremoto

Puf, llevamos dos días y todavía estoy con una sensación de ansiedad permanente. Es increíble pero ahora mismo siento que la distancia física que me separa de Chile es gigante, enorme... pero al mismo tiempo me siento muy cerca, como conectado de una manera rara (algo así como una mezcla de nostalgia, impotencia, cariño y amargura) con el país. No me explayo más porque corro el riesgo de caer en la cursilería mística, ésa que odio con frases de tarjeta Hallmark tipo "vivo lejos, pero mi corazón está en Chile". Puaj.

Pero lo cierto es que da cierta impotencia ver desde aquí, a más de 10.000 kilómetros de distancia, la tragedia y la desgracia que se está viviendo en Chile (como si yo pudiera hacer algo).

En fin, recuerdo el terremoto del '85 y lo mal que lo pasé. Estaba en un centro comercial (el Parque Arauco) cuando empezó el terremoto, y lo primero que se me viene a la cabeza es el terror (mío y de toda la gente corriendo por los pasillos) y cómo el techo falso del mall se caía. Me cuesta imaginar cómo habrá sido éste, que fue de bastante mayor intensidad (la escala de Richter es exponencial, por lo que 0.5 grados más, no es un "poquito" más, sobre todo pasados los 8 grados). En fin... que espanto, la prensa se está cebando con las imágenes (el morbo es lo que tiene), y encima a las desgracias personales se suman las imágenes de saqueos desesperados.

En fin, que ganas de estar allí. De poder mirar a la gente, de tocarla, de poder hacer algo... se me viene a la cabeza al guatón Francisco y "Chile ayuda a Chile", las inundaciones, los terremotos pasados, y cómo el país una y otra vez se llenaba de solidaridad como en una especie de musical edulcorado, donde todos estaban rebozantes de amor (como si pareciera que estuvieran a punto de cantar un tema de Rodgers y Hammerstein) y llenos de espíritu de ayuda, de colaboración. Es un poco raro, pero la herencia que le queda a uno de estas desgracias pasadas, es una especie de sentimiento de impotencia por no poder ayudar allí mismo, presencialmente, de trabajar... sí que es raro, no soy una persona especialmente solidaria, pero la herencia de mi país es esa: Que uno sienta nostalgia por poder ayudar, de que las tragedias sean una oportunidad para salir a la calle y estar con la gente, trabajar por ayudar al otro. Eso es Chile.

viernes, enero 01, 2010

Feliz Año

jueves, diciembre 24, 2009

Feliz Navidad

Llevo eones sin escribir, y eso es básicamente por dos razones: Una porque no suelo escribir muy seguido y dos, porque ahora tengo una niña que ocupa la mayor parte de mi tiempo. De hecho no he escrito nada desde antes que Sibil·la naciera, y bueno, eso... que el 12 de noviembre, a las 15:40 de la tarde, llegó al mundo la niña más preciosa que he visto jamás... y no digo esto porque yo sea el padre... que lo soy.
En fin, del parto puedo contar que fue largo, muy largo. Casi 12 horas en el hospital, en un proceso que empezó oficialmente a las 4 de la mañana, pero que técnicamente ya llevaba desde las 5 de la tarde del día anterior cuando empezaron las contracciones de Esther. Ahora me parece todo tan lejano, como si esto hubiera pasado hace mucho tiempo, y lo cierto es que sólo ha pasado un mes y medio. Esther quedó bastante maltrecha del parto (fue parto natural, pero necesitaron ayuda de fórceps, aparatos que a mi me parecen terroríficos) y seguramente toda la experiencia vivida en el hospital se convertirá en esos relatos que se repitan una y otra vez, sobre todo cuando Sibil·la se vaya haciendo mayor y al mismo tiempo se vaya cansando de escuchar una y otra vez la misma historia.
Ahora es una niña muy inquieta, pero muy inquieta, y no lo digo yo como padre primerizo que se sorprende de cualquier cosa, ya lo dicen las pediatras (lo cual me tranquiliza porque quiere decir que no soy un exagerado), y aunque los dos últimos días ha empezado a dormir mejor, las noches han sido un festival de llantos y gritos porque la pobre sufre de cólicos. Es para morirse de pena ver como se siente mal del estómago y grita mientras cierra sus diminutos puños y levanta los brazos mientras junta las rodillas. Cuando está más tranquila, abre los enormes ojos que tiene y se pone a mirar todo lo que hay alrededor. Desde la tercera semana que empezó a seguir con la vista las formas que apenas podía distinguir delante de ella, y ahora pareciera que se da cuenta de más cosas todavía: Se lo pasa mirando como si no quisiera perderse ningún detalle, intentando entender qué es cada cosa, y quienes son esos señores que la toman en brazo a cada rato. Eso sí, si hay algo que le frustra, es no poder moverse, porque es dejarla acostada y empieza a mover las piernas y brazos a ver si se levanta, se gira, rueda, o gatea.
Mañana será la primera Navidad de Sibil·la, esta noche será su primera cena de Navidad (su menú dice que tendrá de aperitivo leche materna, acompañada con un poco de leche materna y de postre... leche materna), recibirá sus primeros regalos navideños (regalos en general tiene un montón ya) y presenciará por primera vez el ritual de darle palos a un tronco para que cague regalos.
Bueno, feliz Navidad.

miércoles, octubre 07, 2009

I + D - $

Bueh, hace rato que no escribo, esto de la próxima paternidad más una oleada de proyectos quita bastante tiempo y también inspiración.

La verdad es que tengo bastante suerte, tengo un trabajo que aunque no está bien pagado, sí me permite vivir con dignidad y por ejemplo, afrontar el hecho de que voy a ser padre sin que se me abra una úlcera. Soy investigador, y tengo suerte porque en mi caso, gano más de lo que suele ganar un investigador que se ha matado por conseguir una beca y que vive a contrarreloj para acabar sus proyectos antes que el dinero. Como será lo suertudo que soy, que apenas tengo méritos para una beca. Lo que quiero decir con esto, es que aunque hay quienes no podemos quejarnos mucho, la mayoría están horripilantemente mal. Sobre todo en otras áreas, que en la mía es gloria divina (ciencias informáticas, o como quieran llamarla) comparada con el resto.

La otra vez discutía con si los españoles tienen o no vocación investigadora. Yo sostenía que no, y es que en mi laboratorio y en los laboratorios vecinos la mayoría de la gente es extranjera y la mayoría de los españoles con los que hablo acerca de la investigación poco les falta como para reirse en mi cara... o decirme cosas del tipo "uuuufff... bueno, que bien ¿no?" con tono de "mejor decir esto que decir algo malo". Por eso de que tengo la sensación de que una persona llegado el momento, decide irse por la empresa a ganar dinero antes de lanzarse por el romántico viaje de la investigación y la formación post-título. Pero lo cierto es que, el caso de España no es único (por lo que me hicieron ver en la discusión) y lo otro que es cierto es que es difícil saber si la gente no se tira por la investigación por falta de vocación o por falta de cualquier posibilidad de conseguir recursos. Es elegir entre ganar plata o ser un muerto de hambre. Lo que sí es cierto y en lo que estoy seguro que no me equivoco, es que España no es un país de ciencia al margen de las vocaciones personales de cada ciudadano. Y que aunque es cierto que España tiene grandes científicos, no hay grandes científicos en España, simplemente porque no pueden.

Bueno esto lo digo por el cercano recorte al presupuesto al presupuesto para la investigación, en un país que no se ha cansado de decir que van a cambiar el modelo productivo actual, que van a impulsar la I+D+i... Por suerte no todos son tan pasivos como yo, y ya se está manifestando la gente, sólo dejar mi pequeña aportación e invitar a quien lea esto a unirse. Leí por ahí que alguien quería hacer una huelga de investigadores, lo cual no me parece lo más práctico más que nada porque los únicos perjudicados por la huelga son los propios investigadores, habrá muy poca gente que se sienta presionada por una huelga, al margen de las empresas sacadas de proyectos de investigación (las Spin-offs) que bueno, a la larga terminan perjudicando a los propios investigadores también. Por eso mejor idea todavía es unirse a esta iniciativa de La Aldea Irreductible. manifestándose allí, comentando en twitter con el hashtag #TijerasNo, o uniéndose al grupo de Facebook.

jueves, septiembre 03, 2009

Vuelta a la actividad

Se acaban las vacaciones de verano y por lo tanto también se acaba el verano... ¡hurra! Este verano ha sido un infierno, que calor más desagradable, que cosa más horrible. En fin, viajamos a Berlín, y el fin de semana pasado fuimos a Andorra (por la única razón de que allí no hace calor). El próximo año quiero pasar el verano en Groenlandia, y no estoy diciéndolo en broma.
Peeero, probablemente no podremos. No lo he puesto en el blog, pero casi todo el mundo (con casi todo el mundo, me refiero a casi todo el que me conoce personalmente) lo sabe, pero no está demás escribirlo aquí. Resulta que estoy a punto de presenciar en carne propia el milagro de la vida y vivir la maravillosa experiencia de la paternidad. Dicho en palabras muchísimo menos cursis: Voy a ser padre de una hermosa criatura (afirmo y me reafirmo en lo de hermosa, porque no hay forma de que pueda ser fea ante mis ojos: es mi hija). En fin, noviembre será el mes clave, primera semana de ese mes, será la semana clave, y luego, pues ya depende de la puntualidad de mi niña, que como sea igual de puntual que su padre, nace para febrero... del 2011.
Bueno, suficiente escritura para recuperar la actividad. Luego más.

lunes, julio 06, 2009

Cumpleaños

Bueh... el fin de semana pasó un nuevo cumpleaños. Soy más viejo, pasé la edad de Alejandro Magno y no he conquistado nada, también pasé la edad de Cristo y no he hecho ningún milagro, así que ahora tengo latente el misterio de cual es mi propósito en esta vida.
En todo caso, estuvo divertido, a destacar mi regalo de parte de la Esther, un paseo en Paramotor. ¡Hurra! La verdad es que ni me lo esperaba, me hizo levantarme antes de las 6 de la mañana para ir al campo y allí esperar a que llegara "el regalo", entonces llegó una camioneta con el aparato detrás. Sorpresa mayúscula, una hora y media volando por los campos catalanes (y sobrevolando Girona un buen rato también).

martes, junio 16, 2009

Last Train to London

Bueno queridos amigos, estoy en Londres desde ayer. Por un congreso que empieza mañana. El lector astuto y despierto habrá notado que llegué con algo de antelación, y que probablemente la razón de esta llegada anticipada haya sido para tener tiempo para recorrer la ciudad.
Ya estuve en Londres antes, aunque eso fue hace unos 16 años, por lo que la visita tiene un sabor a "nuevo" igualmente. Ayer estuvo bien más que nada porque en lugar de hacer el paseo turístico de rigor (justo después de bajarme del tren que me trajo desde el aeropuerto de Gatwick), hice la visita de rigor a algún pub con un amigo al que conocí ayer mismo. Bueno es de esos amigos que conoces por Internet (que nerd suena eso, pero les aseguro que ninguno en el encuentro iba vestido del Sr Spock ni nos dedicamos a hablar en Klingon o de Star Wars; pese a la creencia popular soy alguien bastante normal... creo) y que luego de algún tiempo les ves la cara... Ese algún tiempo se cumplió ayer.
Hoy tocaba visita turística pero horror... resulta que una esguince que yo daba por superada desperto de entre las cenizas y esta mañana apenas podía caminar sin renquear y poner caras de dolor. Las ganas de visitar so más fuertes, claro, asaí que me recorrí medio Londres caminando... digo cojeando hasta que al final terminé en una farmacia comprándome vendas y algún analgésico. Llegué a la farmacia como eso yonkis diciendo "sufro dolor, dénme mis medicinas", aunque como pedí algún gel en lugar de analgésicos en pastillas, supongo que no sospecharon que pudiera ser un drogadicto potencialmente violento con ganas de estirarse semi-inconsciente en alguna orilla del Támesis.
Bueno, la cosa es que el paseo me duró medio día, que fue lo que el dolor me permitió. Espero que mañana sea mejor, y tener una excusa para escaparme luego de la primera jornada de congreso (que termina a las 4 de la tarde... algo hay que hacer luego). La putada de ir cojo es que, normalmente uno siempre se encuentra con algún autobús a punto de atropellarte cuando intentas cruzar una calle y miras hacia el lado contrario... en esos casos uno corre para salvar la vida, pero cuando uno va cojo, correr porque se viene el bus o el taxi encima, es muy doloroso.