Estoy completamente sobrepasado de trabajo. Tengo entregas para la próxima semana, entre éstas presentar la tesis máster (presentación oral, la escrita ya está entregada). Pero además con los consultores estoy con una cantidad de trabajo que me cuesta entender cómo es que llegué a acumular.
Resulta que reuniéndome con ellos, quedamos con que contarían un día a la semana, lo que me permitiría trabajar tranquilamente en lo que es mi prioridad, que es la universidad. Fui taxativo, e incluso me insistieron un poco en intentar de que destinara un poco más de tiempo y... y bueno, pues fui tan duro como pude. Al final, nuevas asignaciones y ahora miro y todo el trabajo que tengo no lo hago con un día a la semana ni harto de cafeína.
A todo esto, la semana pasada, el lunes, tragedia griega. Con los consultores fui a hacer unas instalaciones a una empresa (no se suponía que tenía que ir, pero era una buena idea para meterme un poco con la empresa y ver como funcionaban). Resulta que modificando algunas cosas, terminé borrándole los datos a un comercial de la empresa (era argentino, este detalle tiene relevancia)... pero no sólo eso, era el director general. Drama, llamadas por teléfono hasta la noche, contactos con los informáticos de su empresa, al final pudieron recuperar parte de los datos, pero mucho de su trabajo se perdió. Me repetía a mí mismo "no tenía que haber ido el lunes, no tenía...". En fin... resulta que el comercial se lo tomó bastante bien... de hecho demasiado bien. Luego supe que era conmigo nada más, que con el resto había sido un descargo de maldiciones, puteos, e indignación. ¿porqué conmigo fue amable entonces? La respuesta está en el diálogo que tuve con él al día siguiente por teléfono:
- Hola llamaba para saber como había ido lo de la recuperación de datos.
- Perdimos todo lo que hice los últimos cinco días.
- Lo siento, de verdad disculpa, la cagué.
- No pasa nada, estas cosas a veces ocurren, no te preocupes... no te preocupés, che.
En la última coletilla estaba la respuesta al misterio, ese "no te preocupés, che"... pensó que yo era argentino. Mi acento cada vez está más raro, pero al menos esta vez me salvó de que me empalaran.

1 comentarios:
che,lo que pasa ,es muy simple,ademas de hablar con acento argento,tambien escribis como argentino,no sera que te olvidaste que lo fuiste alguna vez,saludos
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