Antes de ir al trabajo fui al gimnasio, me aburrí de convertirlo en una ONG a la que le doy dinero sin recibir nada a cambio... esta vez decidí recibir sudor y cansancio a cambio de mi dinero.
La cosa es que vi un par de chicas que me llamaron la atención, no por lo estupendas ni por su figura... cosa que no entraré a comentar ahora, sino porque las dos (que las vi por separado, no eran amigas ni nada) iban con las uñas pintadas, pero es más, una iba con los labios pintados y la otra llevaba perfume (lo supe porque esta última se puso en la bicicleta estática al lado mío). ¿Quién se pinta para ir al gimnasio? ¿Que no saben que pintura y sudor son una combinación asquerosa? Y para que decir perfume... señora, que aquí se viene a sudar, a oler mal y descolorarse por la deshidratación... en fin, que me llamó la atención que fuera gente pintada y arreglada al gimnasio, sobre todo un miércoles a las 8 de la mañana que tampoco es que fuera un centro social.
miércoles, diciembre 17, 2008
Gimnasio
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