miércoles, diciembre 31, 2008

Sacabalaño

Se acaba el año y todos a festejar. Seguro que muchos piensan que es una tontería celebrar el cambio de año, ya que después de todo, sólo es el cambio de un número (un 8 por un 9) en una fecha arbitraria. En parte tienen razón, no hay ningún mérito especial en ver pasar un nuevo año; es como celebrar el santo de alguien, ¿qué sentido tiene eso si no hay ningún mérito en llamarse como se llama uno? Yo estoy a favor de celebrar el santo sólo de quienes se llaman "Tiburcio", "Eustaquio" o "Pancracia" por aguantar toda su vida con ese nombre y bueno, haber sobrevivido al colegio y sus compañeros ("Angulo, bésame el culo"... "jar, jar, jar" el resto de la clase partiéndose de la risa y Angulo ahí en medio cariacontecido y maldiciendo a sus padres, ojalá no cumpliendo la petición recién hecha, claro).

Pero volviendo a lo del año nuevo, decir que es sólo un cambio de número útil para firmar cheques, limitar el número de meses (que descontrol, un año con 24 meses con el doble de inviernos, después de diciembre llegarían... ¿onciembre, dociembre?) o amargar a los niños aprendiéndose las fechas en clase de historia, pues es cierto, pero decir que no hay motivo para celebrar, pues no. Los motivos para celebrar pueden ser cualquiera, y es cosa de cada uno dedicar más o menos euforia a cada celebración. ¿Que elegimos la máxima euforia para el año nuevo? Pues ya está, podría haber sido otra fecha pero consensuamos en que sería el año nuevo, fin de la discusión, el pueblo ha hablado... y festejado. Si alguien quiere sentirse especial o rompedor diciendo que el año nuevo es una tontería, allá él, pero después que no pida ni hielo para el ron (pisco/güiski/vodka, etc).

Bueno, feliz año nuevo. Feliz 2009, que sea peor que el 2010 pero mejor que el 2008.