La Elite hotelera
Aquí en Suiza, en menos de 24 horas he escuchado dos canciones diferentes de Brian Adams, en sitios distintos. A lo mejor a alguno no le sorprende, pero esto no me pasa desde… uhm… 1992 más o menos.
A lo que importa: Antes de venir estuvimos en la universidad buscando hoteles… un buen rato, la verdad. Resulta que por una misteriosa razón, todos los hoteles estaban completos para hoy, jueves. Finalmente encontramos un par libres, el carísimo y el barato. Yo, con mi responsable consideración para los presupuestos, dije que reserváramos al barato. Y bueno, lo barato se nota.
La habitación es de 3 por 3 metros, pero además tiene una ducha. En la habitación. Dentro. En la esquina. Resulta que no tengo baño privado, éste está en el pasillo, pero sí cuento con el dudoso lujo de tener una ducha dentro al lado de la ventana. Encima la cama es chica y las sábanas el cubrecamas relleno con material sintético es de un tamaño tan justo que con un giro en la cama uno se quede medio en pelotas al arrastrar su limitada superficie.
El desauyno es normal, pero por lo menos viene incluido… y el impacto final fue durante la mañana al encontrarme con la mujer de la limpieza. Va vestida como las mucamas francesas, esto es con un vestido corto negro, con un delantal con encajes blanco delante. Un poco como esta imagen pero más recatado evidentemente, que estoy en un hotel, no en la casa de Hugh Hefner. Bueno, esta imagen debería ser algo normal, o especial, qué sé yo… depende de los fetichismos de cada uno, pero no inquietante, que es lo que fue. Resulta que la señora que vestía ese traje tenía como 100 años, muy delgada, con el pelo rojo… con un aire un poco a Lotte Lenya cuando mayor, en particular cuando actuaba en “Desde Rusia con Amor“… y ahora que recuerdo, Lenya en una parte de la película se disfrazaba de mucama, así que puede que todo esto sea parte de un retorcido homenaje a James Bond.
Bueno, el hotel irónicamente se llama Elite.
