España, ese país paradisíaco para los consumidores.
España es un lugar donde el consumidor vive bajo constante puteo. La filosofía del empresario/gerente medio español es ofrecer el mínimo al máximo coste. No es raro entonces, que España sea el país donde el servicio de Internet sea el segundo más caro de toda la OCDE (y el más lento).
Una de las cosas que más me llamó la atención al llegar acá, y lo he comentado varias veces con amigos residentes de este peculiar país, fue entrar a una tienda y ver como te atendían como si te estuvieran haciendo un favor. No es que espere que toda la tienda me hiciera reverencias ni nada, pero evitar una cara de asco cuando preguntas algo nunca está de más…
Bueno, ya he contado mi horrorosa experiencia en Mediamarkt, donde me retienen, me acusan de robo y luego me sueltan con denuncia, sin presentarse después al juicio (juicio al que tuve que ir ausentándome del trabajo). Lo único positivo de esa situación es que la policía local se quedó con mi teléfono, y gracias a eso me llamaron por teléfono una vez que me robaron la billetera para devolvérmela cuando pillaron a los tipos. En fin, pero eso es otra historia.
Una vez compré unas piezas de computador (ordenador para los locales) por Internet a una tienda española (Alternate es la empresa, que encima no voy a dejar de mencionarlos). La pieza estaba defectuosa, la tuve que enviar de vuelta (pagando gastos de envío, pero por evitar discusiones mayores, pagué igualmente), recibí otra pieza que también falló… para acortar el cuento, luego de 2 meses de ir y venir, me dijeron que me la cambiaban por otra de otra marca, pero… al precio equivalente al actual en catálogo. Es decir, si la pieza la compré a 150 euros, dos meses después me ofrecían cambiarla por una pieza equivalente de 90 euros, que era lo que costaba en este momento. Después de llamadas y más llamadas (a un teléfono 902, de los que cobran), conseguí que me dieran un crédito por lo que había pagado originalmente.
No sé si ya había comentado el horror vivido con Jazztel, empresa proveedora de servicios de Internet que me siguió cobrando hasta un año después de haberme cambiado de compañía (y haberme cambiado de residencia), hasta llegar al punto de que empecé a recibir cartas de una gestora de cobros y terminé amenazándoles con denunciarles y enviándoles cartas de mi supuesto abogado (las cartas las escribía yo con Esther en realidad). Llegaron a amenazar con meterme a una lista de morosos.
Ahora ONO
Tengo contratado Internet con ONO. Desde hace casi 4 años. Una vez tuve problemas con esta gente porque durante unos meses empezaron a cobrarnos dos veces cada mes, esto fue porque un comercial nos vendió un nuevo plan de Internet pero no nos dió de baja del antiguo. Por suerte esto se solucionó y nos devolvieron el dinero (siempre llamando a un número 902). Pero una cosa nunca se solucionó, resulta que además de Internet, tenemos contratada televisión por cable, y nunca, repito, NUNCA hemos recibido la revista con la programación.
Llamé varias veces para reclamar por ella, y resulta que entre esas llamadas, de pronto descubrieron que tenían mal escrita mi dirección, así que la corregimos… pero pasaron los meses y no recibimos la dichosa revista, así que llamé de nuevo, ¿y saben qué? La dirección seguía mala, eso sí, todas las facturas llegan religiosamente cada mes a mi buzón. Luego de corregir de nuevo la dirección, me dijeron que enviarían una nueva revista correspondiente al mes en que estábamos. Por supuesto la revista no llegó, pero al mes siguiente en la factura (esa que sí llega a la dirección correcta) aparecía un cargo de 9 euros por tres (sí, tres) revistas. Llamé para reclamar y me dijeron que probablemente se trataba de un error y que al mes sigueinte aparecería descontado en la factura. Eso fue en noviembre del 2009 y todavía no me devuelven los malditos 9 euros.
Desde noviembre hasta ahora, he ido llamando (un número 902, recuerden), con promesas de que sí que le devolvemos el dinero, que la revista va a llegar, que disculpe. Durante cada una de las llamadas intentaba ser lo más educado posible, puesto que después de todo, la culpa no es del pobre telefonista. Hasta este sábado pasado. Llamé ya bastante molesto con el tono bien cabreado, y el tipo me dice “aquí no me aparece ninguna reclamación previa por las revistas” (mi ira se enciende), “voy a hacer una comprobación y me tuvo 20 minutos (por reloj) esperando hasta que concluí que simplemente se había olvidado, así que colgué y volví a llamar. La escena se repitió (incluido el “no aparece ninguna reclamación”) y entonces aguanté 15 minutos nada más. Durante todo el tiempo ni siquiera un “seguimos comprobando, espere” ni nada…
… A la tercera llamada yo ya estaba negro, no voy a extenderme, pero el miserable infraser (y ahora no tengo ningún reparo en pensar que también es culpa de esta gente) que estaba al otro lado del teléfono me empezó a decir que no correspondía devolverme el dinero porque primero, ya había pasado demasiado tiempo (sí claro, casi 5 meses que son los que llevo reclamando) y segundo, porque yo no había especificado en el contrato de televisión que quería la revista (esto es real, lo juro). Así que el dinero por tres revistas que no pedí ni tampoco recibí, no me lo podían devolver (lógica aplastante). Que el comercial que me hizo el contrato se habrá equivocado, y que la gente con la que yo había hablado antes no se había dado cuenta que en mi contrato no especificaba que quisiera la revista, y que cuando reclamé la revista habrán entendido que quería una nueva (bueno, una no, sino tres), con el cobro correspondiente… eso sí las revistas no llegaron. Me dice “tiene que ser más claro cuando solicite algo”, sí tengo que ser claro para hacerme entender hasta por el más subnormal, me temo. Hubo un momento, yo totalmente irritado en que le digo:
- ¿Me está diciendo que por la incompetencia de sus compañeros yo voy a tener que pagar 9 euros por la cara?
- … Lo que pasa es que si usted…
- No, contésteme sí o no, ¿tengo que pagar 9 euros por un servicio que ni pedí ni recibí por la incompetencia de sus compañeros?
- Sí
Juro que esto es verdad. Le pregunté si no había nadie más con quien hablar, me dijo que no, entonces le solté que lamaría de nuevo y me dijo “cada llamada tiene un coste de nosécuantos céntimos los primeros 5 minutos…”, entonces le solté un “hijos de la gran puta” y colgué.
Más tarde contactaré a Consumo a hacer la reclamación correspondiente. Pero la moraleja es, en este país se pasan por el orto a los consumidores, el concepto de valor añadido, o buen servicio, son conceptos desconocidos en este país. Me voy a dar de baja de ONO apenas me devuelvan el dinero (si dejo de pagar, me meten automáticamente en una lista de morosos), pero cual es la diferencia… me iré a otra empresa y será una nueva lotería, no es un problema de que hayan algunos proveedores que den mal servicio, es que el problema es que esto es un modo de actuar común en este país.
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